La noche del 13 de noviembre de 2015, André-Pierre Gignac anotó en pleno atentado terrorista y dedicó su tanto a los Libres y Lokos — un gesto que lo volvió leyenda en Monterrey

Hay fechas que se clavan para siempre en la memoria. El viernes 13 de noviembre de 2015 es una de ellas. Esa noche, París fue sacudida por uno de los peores ataques terroristas en la historia moderna de Francia, y en medio del caos, en el mero Stade de France, un delantero francés que ya traía el corazón tatuado de azul y oro tuvo un gesto que ningún tigrista va a olvidar: anotó, levantó las manos y les mandó un saludo a los Libres y Lokos.

Así, sin más. En pleno infierno, André-Pierre Gignac pensó en su barra.

Una noche de terror en París

Los ataques comenzaron a las 21:20 hora local, cuando un hombre con un cinturón de explosivos intentó ingresar al Stade de France, donde 80,000 espectadores asistían a un partido amistoso entre Francia y Alemania. Un terrorista suicida activó su cinturón explosivo cerca del Estadio de Francia, al que asistía el entonces presidente François Hollande. En total fueron tres explosiones, que constituyeron los primeros atentados suicidas de la historia nacional.

Nueve hombres armados y suicidas vinculados al grupo Estado Islámico atacaron simultáneamente múltiples objetivos en la capital francesa y sus alrededores, dejando un saldo de 130 muertos y más de 350 heridos. La ciudad entera estaba en llamas. Y sin embargo, los organizadores decidieron permitir que el partido continuara para desalentar el pánico masivo, y los aficionados no pudieron salir hasta que fue seguro hacerlo. El partido terminó con una victoria 2-0 para Francia.